Trabajo en salud mental

Per Butlletí Novum
Trabajo en salud mental

“En caso de existir un diagnóstico psiquiátrico, las probabilidades de que la persona no disponga de un puesto de trabajo son muy elevadas, por discriminación y por las pensiones restrictivas del sistema”.

Testimonio de activista por la salud mental en primera persona, dinamizadora de un Grupo de Ayuda Mutua, miembro de la junta de una entidad de salud mental y psicóloga*


El trabajo es uno de los ámbitos en los que se vulneran fuertemente los derechos fundamentales de las personas que padecen alguna problemática de salud mental, teniendo esto un gran impacto en el bienestar global de las personas y repercutiendo directamente en su calidad de vida.

En caso de existir un diagnóstico psiquiátrico las probabilidades de que la persona no disponga de un puesto de trabajo son muy elevadas y, en la mayoría de los casos, aun estando en una condición de gran estabilidad a nivel de salud mental. A mi modo de ver son dos los grandes motivos que ocasionan esta situación: uno es la fuerte discriminación y estigma que sufren las personas afectadas y, otro, las pensiones tan estrictas, restrictivas, y absolutistas que existen en nuestro sistema.

La salud mental no debería de recibir el mismo trato que las discapacidades físicas en el terreno de las pensiones, pues no es lo mismo ni hablamos de la misma cronicidad en muchos casos. En el caso de salud mental las pensiones deberían ser más flexibles, garantizando que, en caso de volver a tener una recaída, la persona la pueda recuperar fácilmente. Esto en el sistema actual no te lo garantizan, aconsejándote los expertos que no te arriesgues a perderla. Al final no hay NADIE que se la juegue. Los que en la actualidad disponemos de una pensión sabemos lo costoso que es conseguirla.

En el caso de salud mental las pensiones deberían ser más flexibles, garantizando que, en caso de volver a tener una recaída, la persona la pueda recuperar fácilmente.

Como afectada de un problema de salud mental, dinamizadora de un Grupo de Ayuda Mutua (GAM) en primera persona, activista y miembro de la junta de una entidad de salud mental, además de psicóloga, soy testigo del fuerte impacto que tiene el hecho de no poder trabajar nunca más para la recuperación completa y el bienestar de las personas. A diario observo el desconcierto y la gran fuente de sufrimiento que estas situaciones provocan.

Es como un callejón sin salida… con una pensión en grado de incapacidad total, te discriminan y te apartan directamente impidiéndote compatibilizar tu pensión con algún trabajo. Entonces, ¿qué sentido tiene que te otorguen una pensión en grado de incapacidad total en el caso de afecciones por salud mental? Y si miras de optar a la pensión en grado de incapacidad absoluta en caso de pasar por periodos de gran estabilidad, también tienes que olvidarte de la posibilidad de ejercer tu derecho a trabajar, viéndose frustrados muchos sueños, expectativas, ambiciones, años de estudio en muchos casos y de extensa preparación. Y mientras ves a tu alrededor como el resto de la sociedad tiene sus rutinas y se dirige cada día a sus puestos de trabajo.

Y añadido a todo lo comentado está la precariedad de muchas pensiones con las que no es viable poder subsistir y que al no ser compatibles muchas de ellas con el trabajo te obligan a vivir en unas condiciones infrahumanas.

Tengo que decir que yo en la actualidad he conseguido abrirme camino en el ámbito del voluntariado, como muchos hacemos, ya que no sé si es casualidad, pero la mayoría tenemos un espíritu solidario y de generosidad muy destacado, cada cual que saque sus conclusiones al respecto… Quizás tengamos valores carentes en muchas personas que se

consideran “normales” y “productivas”. Para mí, las labores de voluntariado son una fuente importante de gratificación, pero muchos de nosotros llevamos ya para siempre una espina clavada en nuestros corazones incidiendo en nuestra dignidad y bienestar emocional, por no poder trabajar.

Alguien puede haber padecido en algún periodo de su vida dificultades de salud mental que dieran lugar a una incapacidad para mantener un puesto de trabajo. Pero las personas también nos recuperamos y/o pasamos por periodos largos de estabilidad y, en muchas ocasiones, el que esta recuperación no llegue a ser total, es debida precisamente a todas las carencias existentes en el ámbito laboral y/o de las pensiones.

Muchos de nosotros llevamos ya para siempre una espina clavada en nuestros corazones incidiendo en nuestra dignidad y bienestar emocional, por no poder trabajar.

Si éstas fueran más flexibles, permitiendo una mayor compatibilidad con el trabajo, las personas podrían vivir vidas más dignas cubriendo sus necesidades básicas y mejorando de forma significativa en su bienestar y calidad de vida.

En muchísimas ocasiones se medican situaciones que son claramente de carácter contextual y/o social provocando gran parte del malestar que padece la persona, lo que no tiene ningún sentido. Incidamos y manifestémonos contra estas condiciones que crean un fuerte impacto negativo a nivel psicológico en muchísimas personas y veamos entonces si mejoran o no las estadísticas de incidencia de problemas de salud mental.

Aquest article s’ha fet amb motiu de la campanya #DretsenSalutMental.

Podeu consultar tots els testimonis i continguts de la campanya en aquest enllaç: salutmental.org/drets-en-salut-mental

*La persona autora d’aquest article prefereix mantenir-se en l’anominat.

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